Valle del Dadés, el valle de las mil kasbahs
El valle del Dadés serpentea entre paredes de roca rojiza, salpicado de kasbahs de adobe que se confunden con el color de la montaña. Es uno de los paisajes más espectaculares de todo Marruecos: terrazas de cultivo verdes contrastando con acantilados ocres, y carreteras de curvas imposibles que suben hacia las gargantas del Todra, cerca de ahí.
Al atardecer, cuando el sol baja, las rocas del valle se encienden en tonos rojos y dorados que parecen pintados a mano.
Dormir en una kasbah tradicional del valle, con el sonido del río de fondo y las montañas iluminadas por las estrellas, es de los momentos más tranquilos de todo el recorrido. Para quienes viajan en moto, las curvas de la carretera del Dadés son sencillamente de las mejores de todo el viaje.
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