Rabat, la capital tranquila
Rabat sorprende por su calma. Siendo la capital del país, tiene un ritmo mucho más pausado que Marrakech o Fez: jardines cuidados, calles anchas y una medina pequeña y ordenada que se puede recorrer sin prisas. La Kasbah de los Oudayas, con sus casas azules y blancas sobre el océano, es uno de los rincones más fotogénicos de todo Marruecos.
La torre Hassan y el mausoleo de Mohamed V, custodiado por guardias a caballo, completan una imagen de ciudad imperial elegante y bien conservada, muy distinta al bullicio de otras paradas del viaje.
Pasear por la Kasbah de los Oudayas al atardecer, con el sonido del mar y las casas azules iluminándose poco a poco, suele ser uno de los momentos más relajados de todo el recorrido, perfecto para desconectar tras días de medinas con mucho ajetreo.
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