Chefchaouen, la ciudad azul
Chefchaouen se levanta en la falda del Rif con sus calles pintadas de azul, un color que cambia de tono según la hora del día y que convierte cada esquina en una postal distinta. Caminar por su medina es perderse a propósito: escaleras estrechas, puertas de madera, gatos durmiendo al sol y el olor a pan recién hecho saliendo de los hornos comunales.
Más allá del color, Chefchaouen tiene un ritmo propio. Aquí no se viene a tachar lugares de una lista, sino a sentarse en una terraza con un té a la menta y dejar pasar el tiempo mirando las montañas.
En nuestros grupos siempre paramos a media tarde, cuando la luz dorada hace que el azul brille de otra forma. Una de las anécdotas que más recordamos: un grupo terminó tomando té con un comerciante local que les enseñó a regatear de verdad, entre risas, durante casi una hora.
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